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sábado, 17 de enero de 2009

Apareció en mi ventana

Hoy el cielo de Londres ha vuelto a vestirse de gris. No ha llovido, pero tampoco ha lucido el sol. Yo cuento los días que quedan para volver al hogar. Y lo hago pensando en cuanto voy a echar este sitio de menos. Lo pensaba mientras volvía del trabajo en el metro, mientras oteaba entre los pasajeros para ver si descubría entre la multitud a la dueña de aquel jersey azul. Lo pensaba más tarde, en el tren, mientras jugueteaba con la baraja en mis manos. Aún más tarde, cuando me he sentado frente a la ventana de mi cuarto, tratando de escribir un poco con la música de fondo.
He visitado tantos sitios, y me han quedado tantos por ver… me falta sentarme en uno de los grandes teatros de la ciudad a ver un musical. Todavía no he visitado Madame Tussauds, ni Abbey Road. Todavía hay rincones de Portobello Road que no he descubierto, quizás los mismos que todavía no conozco en Candem Town. No he escuchado a ninguna banda local versionar a Dire Straits en un pub nocturno. Aun no he jugado al baloncesto en una cancha londinense. No he sentido en mi piel como el viento cambiaba.
Todo esto apareció en mi ventana, cuando observaba ensimismado la diferencia que existe entre el jardín descuidado de mi casa y el primorosamente mimado jardín de casa de Adam, mi vecino. Apareció en mi ventana cuando en mis oídos aun sonaba la misma canción. Todavía.


Si. Decididamente volveré pronto. Quedan demasiadas cosas por hacer.

- Lucas.

viernes, 16 de enero de 2009

Viento del este

Hoy el tiempo en Londres ha cambiado. Un sol timido se asomaba por entre las frias nubes, que parecían exahustas tras tantos dias descargando lluvia sobre la ciudad. Yo aun no estoy recuperado del todo, pero no aguantaba más en casa. Aprovechando el último dia que me puedo permitir fuera del trabajo, he salido a pasear por Brockley, que estaba más verde que nunca.
La música sigue pegando fuerte en estos dias, y hoy la melodía que tengo pegada en la mente es esta:



Hoy sopla viento del este, y su azote en la cara al son de estas notas, lejos del hogar, es un consuelo y una experiencia en si misma. Llevo todo el dia escuchandola una y otra vez por mi auriculares, y solo hay algo que lamento, y es no saber tocar el piano. Hay tantas cosas por aprender en esta vida y tan poco tiempo. Quien sabe, quiza me ponga algun dia.

-Lucas.

miércoles, 14 de enero de 2009

Viento del norte

Mientras Andrés sigue intentando encontrar tiempo entre su ajetreada agenda social para escribir en el blog, os cuento que mi constipado sigue igual. Y sabeis de que va esto, hasta que no le da la gana a el solito, no se va. Asi que me he pasado otro dia en casa, viendo llover desde mi ventana (si, aqui no para) y haciendo cosas varias.
Entre ellas, quizá porque no tenía nada mejor que hacer, he elegido un DVD del montón que hay aqui para verlo. El criterio: mirar las carátulas y ver cual de las que no había visto todavía me llamaba más la atención. Estaba a punto de decidirme por la de Sweeney Todd, la ultima de Tim Burton, cuando sin querer he tirado al suelo varias carátulas. Al ir a recogerlas, una de ellas me ha obligado a mirarla detenidamente. Quiza por los actores: Johnny Depp y Juliette Binoche. Quizá por la imagen, cálida y dulce. Quizá por su titulo: Chocolat.

El caso es que como ya supondreis, esta es la película que se ha ganado el derecho a ser vista en esta tarde lluviosa. Por puro accidente. Os la recomiendo. Es como una fabula, un cuento. Una historia tierna interpretada por buenso actores, y aderezada con hermosa música. Esto es rpecisamente lo que más me ha llamado la atención. Porque desde que escuché las primeras notas de la película supe que su música sería tambien parte de la banda sonora de mi vida. Aqui os dejo una muestra. La segunda pieza, "main theme" es precisamente la melodia a la que me refiero. Que la disfruteis. Hasta mañana.




-Lucas.

martes, 13 de enero de 2009

El principio del fin

Acabo de enterarme: dentro de pocas semanas acaba mi aventura aqui en Londres. El hogar me reclama, y despues de casi tres meses fuera, tampoco me puedo quejar. Lo que si está claro es que volveré en verano a esta ciudad, porque aun queda mucho por ver.
Pero aun es pronto para despedidas, aunque sean meros "hasta luego". Hoy he estado todo el dia en casa, constipado y viendo llover por mi ventana. El portatil está que hecha chispas, no he dejado de usarlo en todo el dia: escuchando música, mirando videos, leyendo... y de pronto, he caido en que no había dedicado ninguna entrada a los responsables de que este blog se llame asi.
Asi que hoy, despues de semanas, aqui está: la entrada dedicada a los argentinos Les Luthiers, un grupo humorístico y musical. Lo se, no tiene nada que ver con Londres, pero si conmigo. Y desde luego, tambien con la experiencia de este viaje.

Os dejo dos videos del grupo argentino, que al menos estan relacionados con el habla inglesa. Disfrutadlos:






- Lucas

domingo, 4 de enero de 2009

Baker Street

Feliz Año a todos. Hoy, primera entrada de este 2009 no esperéis leer sobre la fiesta de “New Year’s Eve”, porque no la hubo. Servidor, como camarero de la University Collage, trabajó hasta bien tarde. Pero no estuvo mal, risas no faltaron.

No, hoy como primera entrada tenia pensado hablaros sobre grandes sensaciones, las últimas del viejo año. Supongo que al menos a la mitad de los lectores que frecuentáis este blog (o sea, tu, porque el otro esta de vacaciones) sabréis que Baker Street es un lugar de visita obligada. Y no solo porque allí se encuentre el museo de cera de Madame Tussaud (un sitio al que no he ido todavía por aquello de la crisis), una importante tienda temática de los beatles. ¿Os suena el 221B de Baker Street?


Aquí habría vivido el Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle. Un personaje que me inspira verdadera fascinación, y que tiene aquí su propia estatua. La ficción inglesa tiene a Holmes como importante adalid, así que esta calle es un destino para todos los lectores del famoso detective consultor. Además de su estatua, en el 221B hay un museo custodiado por un “bobby” del Scotland Yard (obviamente, no uno real). De hecho, ni siquiera el número 221B de Baker Street existía hasta que se lo sacaron de la manga por motivos que no necesitan explicación.

Aquí tenéis algunas fotos. ¡Ah! Seguro que alguna vez has visto House... y supongo que sabrás que el peculiar doctor esta fuertemente inspirado en el personaje de Conan Doyle. Si os fijáis hay numerosas curiosidades que relacionan a ambos personajes, por ejemplo, el amigo Grez también vive en el 221B.

Para amenizar un poco, música. Ferry Rafferty interpretando, como no, la canción “Baker Street”. Aparte de por el titulo, la letra me parece apropiada por aquello del Año Nuevo. Hasta la próxima.


-Lucas.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Help!

Ayer, paseando por Baker Street, disfrute de muchas cosas (me centrare en esta calle y en todas ellas en otro momento, hoy ando algo escaso de tiempo) Lo que quiero resaltar hoy es... a los Beatles. Es un grupo que me gusta mucho, y ayer, comprando algunas cosillas me di de bruces con esta tienda:



Asi que a modo de homenaje dejo aqui una cancioncilla suya muy famosa, con mensaje subliminal por mi parte.



-Lucas.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Silvertown Blues

A veces, lo que nos motiva a realizar un acto en concreto es tan personal que tememos que contar la verdad deprecie el valor que ese acto tiene para nosotros. A mi me pasa.

Una de las razones más poderosas que me trajeron a Londres fue una canción. Si, a veces creo que la música me maneja demasiado. Me hace ser irracional, vulnerable y muchas veces, absurdo. Mueve muchas de las cosas que hago. Como esta: venir hasta aquí, East London, solo para pasear por un lugar escuchando una canción. Sólo eso.


Silvertown es un distrito de Londres, y fue llamado así por Samuel Winkworth Silver y su fábrica de goma, abierta en 1852. Esto solo es un dato curioso, no me importa demasiado. Pero este lugar inspiró una vez una de las canciones más hermosas que haya oído nunca. ¿Conocéis la sensación? Escuchas una lista de reproducción aleatoria mientras trabajáis, escribís, o simplemente pensáis. Y de repente, algo en una canción os toca una fibra, como si pulsara un botón. Un acorde, unas palabras, un susurro en medio de la melodía. Hasta donde yo recuerdo, así es como han entrado en mi vida las mejores canciones. Y esta es una de ellas .Esta compuesta por Mark Knopfler (más de uno quizá ya se haya dado cuenta de que este guitarrista esta en lo más alto de mi Olimpo musical) y la habré escuchado cientos de veces en los últimos meses. No se que tiene en el minuto… no, mejor os dejo eso a vosotros. Aquí teneis un video montado con la música e imágenes del barrio. Pero nadie sabrá que pasó cuando yo caminaba por esas calles con esa música en los oídos.



-Lucas

martes, 25 de noviembre de 2008

Billy Elliot, The Musical

¿Que le falta a Londres? Pues como mucho una playa porque de lo demás tiene de todo. Ayer me fui con mi amiga Shuning, de la academia de Inglés, a ver el musical de Billy Elliot. Por aquí se habla mucho sobre el y por lo visto esta siendo un éxito enorme. Por supuesto, ese éxito se traduce en unos precios de las entradas desorbitados. Pero bueno, si nos fijásemos siempre en el dinero nos perderíamos muchas cosas... En fin, el musical fue precioso, muy muy logrado y con mucho humor.

La primera imagen que os adjunto es de una de las partes mas bonitas del musical : Billy Elliot "sueña" como será el mismo de mayor y baila consigo mismo, en cierto momento, Billy comienza a volar. Va sujeto con una cuerda, claro, pero el efecto es impresionante y muy bonito.

















Para los que no hayáis visto la película sobre la que esta basada este musical, os comento que trata de un niño que vive en una pequeña población minera del sur de Londres. Al chico le gusta bailar pero su padre le obliga a ir a boxeo. Al final, una vieja maestra de ballet le entrena y le lleva a Londres para una audición del Royal Ballet School. El tema central del film es el choque de las ansias personales del pequeño Billy con los valores y "tradiciones" de su familia y de su comunidad.



En definitiva, ha sido una experiencia fantástica esto de ir a ver un musical. Seguro que repetiré.

-Andrés



jueves, 23 de octubre de 2008

Primer dia, primeras sensaciones

Lucas al teclado, con la crónica del primer dia. Son las ocho de la mañana, buena hora para empezar el dia aqui. La verdad es que pensaba que ya no volvería a escribir aquí. Ayer fue… un día intenso, interesante, pero también frustrante y agotador. Pero vayamos paso a paso:

Por la mañana me desperté de un salto en vez de robarle minutos al despertador, me duché, desayuné y mi madre me llevó al aeropuerto de Manises. Tenía tiempo de sobra, pero Andrés no aparecía, haciendo honor a su habitual sentido de la puntualidad. No había cola en la facturación así que finiquité ese trámite y me puse a esperar a mi amigo. Apareció a los quince minutos con su aire desenfadado y sus gafas de sol, arrastrando una maleta bastante más grande que la mía. Saludos, coñitas varias y a esperar el embarque.

No hubo nada interesante en todo el vuelo, salvo el momento del despegue: fue realmente impresionante aquella sensación de elevarse. Pero bueno, quitado de eso, el resto de cosas fue como ir en cualquier transporte publico, incluido señor grueso leyendo el periódico en el asiento de al lado. Cuando a la hora y media de despegar empezamos a descender sobre suelo inglés, mi posición privilegiada me permitió observar un paisaje muy distinto al de Valencia. Todo, hasta donde alcanzaba la vista, era un manto salpicado de toda la escala de verdes. El ambiente parecía húmedo, y el cielo encapotado y gris no dejaba lugar a la duda: nos estábamos acercando.

Aterrizar, recorrer los largos pasillos de Stansted y recoger nuestros equipajes fue una tarea algo larga, que me acercaba además a mi primer reto: conseguir piso en la ciudad. Si, mi aire aventurero me hizo dejar esa tarea para el final. Había llegado a Londres, y no tenia un sitio donde dormir. Andrés si lo tenía. Tras recuperar nuestras cosas compramos sendos billetes de autobuses hasta la estación de Stanford. Nos esperaba una hora de camino, durante la cual empecé a hacer llamadas con mi recién adquirida tarjeta sim inglesa. Llamé a algunos números que había conseguido por Internet, pero no tuve demasiada suerte. Solo conseguí una entrevista a las seis de la tarde en un piso en un lugar llamado Brockley. Y todavía eran las dos cuando bajamos del autobús. Andres y yo nos despedimos entonces: el se marchaba a instalarse, y yo tenía que hacer lo propio. Cogimos el metro tras comprar abonos de transporte y yo me bajé en la estación de London Bridge.

Me lo tomé con tiempo para encontrar la dirección que me había facilitado la mujer con la que hablé por teléfono. Y menos mal que lo hice. Tras tomar un tren de cercanías, me apeé a las dos paradas en la estación de Brockley. Llovía. Yo, mi maleta y mi mochila estuvimos deambulando toda la tarde por aquel lugar plagado de casas victorianas un tanto desvencijadas. Chapurré mi inglés con cada persona que vi, pero nadie sabía indicarme. Y es que la calle de marras estaba en francés…

Tras dos horas de caminata, dando vueltas bajo la lluvia, con un nudo en la garganta y la desazón anidada en el cuerpo, logré encontrar el lugar. Me recibió una mujer joven que resultó ser gallega, y su marido, de nacionalidad alemana. A la media hora ya tenía casa, una habitación, un lugar calido en el que vivir. Deshice el equipaje. Me sentía realmente solo por primera vez en mucho tiempo. Al acabar caí rendido sobre la cama, con la música susurrándome en los oídos. Al despertarme me encontraba mucho mejor. Y esta entrada es el resultado. Aprovecho para colgar la canción que me acompañó durante mi búsqueda. El único consuelo de esa odisea bajo la lluvia.