domingo, 14 de diciembre de 2008

Silvertown Blues

A veces, lo que nos motiva a realizar un acto en concreto es tan personal que tememos que contar la verdad deprecie el valor que ese acto tiene para nosotros. A mi me pasa.

Una de las razones más poderosas que me trajeron a Londres fue una canción. Si, a veces creo que la música me maneja demasiado. Me hace ser irracional, vulnerable y muchas veces, absurdo. Mueve muchas de las cosas que hago. Como esta: venir hasta aquí, East London, solo para pasear por un lugar escuchando una canción. Sólo eso.


Silvertown es un distrito de Londres, y fue llamado así por Samuel Winkworth Silver y su fábrica de goma, abierta en 1852. Esto solo es un dato curioso, no me importa demasiado. Pero este lugar inspiró una vez una de las canciones más hermosas que haya oído nunca. ¿Conocéis la sensación? Escuchas una lista de reproducción aleatoria mientras trabajáis, escribís, o simplemente pensáis. Y de repente, algo en una canción os toca una fibra, como si pulsara un botón. Un acorde, unas palabras, un susurro en medio de la melodía. Hasta donde yo recuerdo, así es como han entrado en mi vida las mejores canciones. Y esta es una de ellas .Esta compuesta por Mark Knopfler (más de uno quizá ya se haya dado cuenta de que este guitarrista esta en lo más alto de mi Olimpo musical) y la habré escuchado cientos de veces en los últimos meses. No se que tiene en el minuto… no, mejor os dejo eso a vosotros. Aquí teneis un video montado con la música e imágenes del barrio. Pero nadie sabrá que pasó cuando yo caminaba por esas calles con esa música en los oídos.



-Lucas

1 comentario:

Gloria dijo...

La música posee la virtud de rellenar los espacios vacíos que deja el silencio. Todos tenemos una banda sonora particular, pero a veces no nos damos cuenta. Eso hace que los momentos sean especiales, y es un acierto compartirlo.